"Es importante que el bebé pase por todas las fases del desarrollo, pues si no habrá una inmadurez neurológica, habrá una parte del cerebro que no se habrá desarrollado adecuadamente o que no habrá recibido la suficiente estimulación. La TMR se basa en unos ejercicios rítmicos y suaves que se hacen tanto de forma activa como pasiva y que consiguen mejorar el tono muscular o relajar las tensiones y espasticidades. Los movimientos rítmicos del bebé hacen que las diferentes partes del cerebro se conecten consiguiendo así una madurez cerebral. Con los ejercicios hay una estimulación vestibular que incrementa el tono de los músculos extensores, lo que propicia que el bebé aumente el tono muscular y pueda levantar la cabeza y su tronco por ejemplo".
Harald Blomberg, www.reflejosprimitivos.es
La Terapia de Movimientos Rítmicos tiene por objetivo ayudar a integrar los reflejos primitivos ( movimientos automáticos involuntarios que se desarrollan en la etapa fetal y el primer año de vida, y que deben desparecer hacia los dos años y medio o tres). Estos reflejos pueden seguir activos si no se ha producido un desarrollo psicomotor adecuado, o ha faltado tiempo en el suelo, lo cual va a hacer que acaben interfiriendo en el posterior desarrollo psicomotor del niño. Por ejemplo; dificultando la integración del patrón contralateral del movimiento, propiciando inmadurez visual, auditiva o vestibular; y generando o retroalimentando trastornos de desarrollo, trastornos de aprendizaje o atención e hiperactividad. Esta terapia ha sido desarrollada por el Dr. y psiquiatra Harald Blomberg y Kerstin Linde, una terapeuta corporal que trabajaba con unos movimientos inspirados en los movimientos que espontáneamente hacen los bebés. El Dr Blomberg ha introducido está terapia desde 1990 en niños con dixlesia, TDAH y trastornos de desarrollo, obteniendo buenos resultados.



